En verano muchas empresas bajan el ritmo: Hay menos reuniones, algunos clientes están de vacaciones, los correos tardan un poco más en responderse y todo parece ir a otra velocidad.

Pero tu página web sigue ahí, sigue recibiendo visitas, sigue mostrando tus servicios y sigue dando la primera impresión de tu negocio a quien entra buscando información.

Y precisamente porque el verano suele ser más tranquilo, puede ser un momento perfecto para revisar tu web con calma. Sí, ya sabemos que suena menos apetecible que una terraza a pleno sol, pero si quieres resultados en diciembre, hay que ponerse las pilas en verano.

Tu página web no se va de vacaciones

Revisa si tu web sigue contando lo que haces

Muchas empresas cambian durante el año. Añaden servicios, eliminan otros, modifican precios, actualizan horarios, hacen nuevos trabajos o cambian su forma de atender al cliente.

Pero la web muchas veces sigue igual. Y claro, eso puede generar una imagen un poco desactualizada.

El verano es buen momento para revisar textos, páginas de servicios, fotografías, teléfonos, formularios y cualquier contenido que ya no encaje con lo que tu empresa es hoy.

No hace falta rehacerlo todo. A veces basta con quitar polvo, ordenar un poco y actualizar lo importante.

Prueba tu web como si fueras un cliente

Esto parece una tontería, pero funciona.

Entra en tu página web desde el móvil y navega como lo haría alguien que no te conoce ¿Se entiende rápido qué haces? ¿El teléfono está visible? ¿El formulario funciona? ¿Los botones llevan donde tienen que llevar? ¿La web carga rápido o da tiempo a prepararse un café?

Muchas veces los problemas están ahí, delante de todos, pero nadie los revisa porque “la web ya está hecha”.

Tu página web no se va de vacaciones

Seguridad, copias y mantenimiento

Actualizaciones, copias de seguridad, plugins, formularios, velocidad, servidor, certificados… Todo eso no luce tanto como una foto bonita, pero cuando falla se nota rápido.

Una web sin mantenimiento puede empezar a dar errores, cargar lento, dejar de enviar formularios o quedarse expuesta a problemas de seguridad.

Y descubrirlo en plena campaña comercial no es precisamente el mejor plan.

Septiembre, octubre, noviembre y diciembre suelen ser meses importantes para muchos negocios. Campañas, promociones, nuevos servicios, ventas, captación de clientes, presupuestos de final de año…

Si esperas a última hora para preparar tu web, irás tarde.

El verano puede servir para dejar listas landing pages, revisar contenidos, mejorar llamadas a la acción, preparar artículos de blog o ajustar páginas que no están funcionando como deberían.

El verano puede ser un buen momento para parar un poco, mirar tu web con calma y preguntarte si sigue trabajando bien para tu negocio.

No se trata de hacer grandes revoluciones. Se trata de revisar, corregir, actualizar y preparar tu página web para los meses en los que realmente quieres que funcione.

Porque tu página web no se va de vacaciones.

Y si quieres que te ayude a conseguir resultados cuando llegue la parte fuerte del año, mejor no dejarla abandonada todo el verano.