Últimamente hay una pregunta que nos ronda bastante por la cabeza: ¿La gente sigue entrando en las páginas web?
Y no es una reflexión filosófica de sobremesa. Lo vemos en nuestro propio sector. Cada vez encontramos menos blogs que publiquen con frecuencia, Google responde muchas consultas directamente, las redes sociales se llevan buena parte de la atención y herramientas como ChatGPT permiten preguntar casi cualquier cosa sin visitar diez páginas diferentes.
Así que la duda es razonable, ¿Tiene sentido seguir trabajando una página web y creando contenidos?
Creemos que sí. Pero probablemente ya no de la misma manera.

Buscar ya no significa entrar en diez páginas web diferentes
Hace unos años el recorrido era bastante sencillo: Buscabas algo en Google, abrías varios resultados, comparabas información y terminabas entrando en la página de alguna empresa. Ahora hay muchos más caminos.
Puedes encontrar una empresa en Google Maps, descubrirla en Instagram, preguntar a ChatGPT, ver un vídeo en YouTube o encontrarte directamente una respuesta dentro del propio buscador.
Eso significa que conseguir una visita a tu web es más difícil, pero también significa que cuando alguien entra, probablemente tengas menos tiempo para convencerle de que merece la pena quedarse.
Tu página web tiene que entenderse rápido
Aquí es donde creemos que está cambiando realmente el juego.
Puedes conseguir que alguien llegue a tu web, pero si en diez segundos no entiende qué haces, qué puedes ofrecerle o dónde tiene que pulsar, probablemente se marche.
Y no hace falta montar una web con fuegos artificiales, Hace falta claridad. Un titular que se entienda, servicios fáciles de encontrar, textos escritos para personas normales, un teléfono visible, ejemplos reales y fotografías que transmitan confianza.
Parece básico,pero curiosamente no siempre lo es.
Publicar artículos por publicar, hace tiempo dejó de tener sentido
Durante mucho tiempo el consejo habitual ha sido: publica contenido, trabaja el blog, crea artículos para posicionar.
Eso sigue teniendo sentido, pero con un matiz importante: Google insiste cada vez más en contenido útil, original y creado pensando primero en las personas. Repetir lo que ya está explicado en todas partes aporta poco.
Quizá por eso estamos girando nuestros propios contenidos hacia preguntas reales de clientes, experiencias que nos ocurren y problemas que vemos todos los días.
Menos artículos del tipo “¿qué es una página web responsive?” y más “mi cuñado me ha hecho la web y ahora nadie sabe dónde está el dominio”.
Además, esos artículos son mucho más divertido.

Entonces, ¿la página web está perdiendo importancia?
Nosotros creemos que no. Está cambiando su papel.
Puede que ya no sea el primer lugar donde alguien descubre tu empresa, pero sigue siendo uno de los sitios donde va a comprobar quién eres, qué haces, qué experiencia tienes y si le transmites suficiente confianza para llamarte.
Puedes descubrir un restaurante en Instagram y terminar mirando su web para reservar. Puedes encontrar un instalador en Google Maps y entrar después en su página para ver qué servicios ofrece. Puedes preguntar a una inteligencia artificial por varias empresas y acabar visitando sus webs antes de decidir.
La web quizá ya no sea siempre la puerta de entrada, pero sigue siendo parte importante de la decisión.
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